sábado, 25 de junio de 2016

El duelo y la educación social



La muerte es una historia conocida, y sin embargo, siempre 
resulta nueva para alguien.

Turgueniev




Hace algún tiempo me contacto una estudiante de educación social, Fatima, cuya tesis abordaría una temática que me resulto por demás interesante, la relación entre el duelo y la educación social. Hoy que retome la escritura en este blog, me pareció un muy buen articulo para reinaugurarlo.



Temas como la muerte, los duelos, las enfermedades terminales, los suicidios, ya sea que sean situaciones que lamentablemente se materialicen en la perdida de uno de nuestrxs educandos o indirectamente por casos de amigxs o familiares, siempre están presentes en nuestras practicas y sin duda conllevan que tengamos a mano habilidades estrategias educativas para afrontarlas y acompañar de la mejor forma posible, este proceso. 

Como contenidos de la educación social la muerte, el contexto de esa en concreto cuyo duelo acompañaremos y como tema en general, las creencias religiosas, los rituales, el dolor, las estrategias de afrontamiento de la perdida, la postura de la sociedad frente al tema, pueden resultar sin duda todo un desafío.  
Los aportes desde la psicología pautan que no existe una única manera de atravesar estos momentos sino que frente a ellos, cada unx de nosotrxs activa mecanismos de afrontamiento en los que se plasma nuestra historicidad, nuestra experiencia de vida, creencias, factores culturales, etc.

Hacer el duelo señala Marcela Lechuga, es cicatrizar las heridas que nos dejan las perdidas, es este proceso siempre personal que nos permite sanar el desgarro del vació y llegar a recordar sin dolor.

Desde el punto de vista psicológico se diferencian cinco etapas (Kubler-Roos) que lo componen
ellas son;

Negación, es un mecanismo defensivo que da cuenta del rechazo hacia hechos acontecidos y a la vez protege al individuo amortiguando el shock de la perdida y permitiendo que incorpore paulatinamente el dolor de esta nueva realidad. 

Ira; cuando ya no es posible negar la perdida o muerte, la negación da lugar al enojo y la ira que puede ser dirigida hacia el ser querido que partio, hacia nosotros mismos, hacia las causas que entendemos propiciaron esa muerte

Negociación o reproche  es uno de los últimos intentos por amortiguar el dolor, a través de la culpa de no haber hecho cosas para evitar esa muerte  o las cosas que ya no podremos hacer porque ya no nos acompaña ese ser querido.

Depresión Se va tomando conciencia real de esa muerte y entonces se da paso a un sentimiento de tristeza, de melancolía, de vació ante esa ausencia.

Aceptación; tiene que ver con afrontar que nuestro ser querido se ha ido, que no volverá y que nuestra realidad sera permanente, se trata de aprender a convivir con esa perdida y empezar a establecer otra relación con la persona fallecida

Para acompañar este especial momento como educadores/as sociales no existen recetas mas allá de lo que nuestra impronta profesional, nuestras herramientas y el vinculo con la/el educando nos permitan desplegar, pero si quizás ,tomar en cuenta algunas nociones que nos permitirán intervenir con mayor acertividad.
En primer lugar particularizar la situación de ese educando, la etapa evolutiva que transita, la cercanía de la perdida, el impacto, el contexto, sus recursos personales y familiares y ser conscientes de que es su derecho sentir dolor y tener un espacio donde poder expresarlo.

Nuestra capacidad para contener esta etapa mucho dependerá del vinculo que hayamos establecido con ella/el, pero la disponibilidad física, el estar presentes, y acompañar desde la empatia, la escucha, la palabra o el silencio habilitaran espacios de contención genuina.

Es bueno tomar en cuenta que en temas tan significativos, la subjetividad también esta presente en pautas culturales, creencias y rituales que ejercen su influencia en el proceso y lo particularizan, por tanto es importante respetarlas pero también ayudar a desterrar fantasías y temores, amortiguando la ansiedad que pueden llegar a provocar.  

Cuando de adolescentes se trata, el intercambiar con sinceridad que también el mundo adulto tiene dudas, temores y búsquedas respecto a la muerte puede abrir una puerta interesante hacia la reflexión educativa sobre el tema.

No solo podemos acompañar este momento desde el vinculo sino con actividades como las artísticas ya que justamente cuando de expresar se trata son un optimo recurso para canalizar emociones.

Aunque hay conductas esperables debido a la impronta del tema, es necesario estar atentos a los cambios conductuales y poder llegar a diferenciar cuando responden a lo esperado y cuando por atípicas requieren de la intervención de otros profesionales.